Cómo pueden afrontar la situación las familias y los niños después de un choque grave
Cómo pueden apoyarse mutuamente los miembros de la familia, incluidos los niños
Safety Behind the Wheel Foundationdrivewithcare.org
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Para sobrevivientes y familias5 min de lectura
Un choque puede poner un hogar de cabeza de la noche a la mañana. Una persona puede necesitar cuidados. Otra puede encargarse de las llamadas, del cuidado de los niños y de los traslados. Un niño puede parecer tranquilo al principio y más tarde temerle a cada viaje en auto. Un terapeuta familiar no esperaría que todos reaccionaran de la misma manera. Lo importante es comunicarse con claridad, proteger las decisiones de cada persona y asegurarse de que todos tengan apoyo. [1, 2, 3]
Dé actualizaciones breves y honestas
Informe a los miembros de la familia lo que se sabe ahora, lo que aún no está claro y lo que sigue. Para los adultos, una actualización podría sonar así: ‘El médico me autorizó a descansar en casa. Tengo una cita el martes. Hasta entonces necesito ayuda para recoger a los niños de la escuela.’ No prometa una fecha de recuperación que no puede saber. Pregunte antes de compartir detalles médicos o fotos del choque con alguien fuera del hogar. [1]
Los niños necesitan datos adecuados para su edad. Por ejemplo: ‘Los autos chocaron. Los médicos nos revisaron. Ya estamos en casa. Los adultos se están encargando del auto.’ [2, 3]
Responda exactamente la pregunta que hace su hijo. Un niño pequeño puede preguntar lo mismo una y otra vez, porque escuchar la respuesta repetida le ayuda a entender. Puede decirle que los adultos están trabajando para que todos estén seguros. No le prometa que un accidente nunca podrá volver a ocurrir. [2, 3]
Los niños muestran el estrés a su manera
Un niño puede volverse más apegado, irritable o callado. Puede asustarse en el auto o tener dificultades a la hora de dormir. Los niños más pequeños pueden representar un choque con sus juguetes. Los mayores pueden preguntar quién tuvo la culpa o si podría ocurrir otro choque. Estas reacciones pueden aparecer más adelante. [2, 3]
Que un niño no hable del choque no prueba que esté bien. Al mismo tiempo, no le haga contar la historia a cada adulto. [2, 3]
Dé a los niños oportunidades para hablar, dibujar o jugar, sin presionarlos para que den detalles. En la medida en que la salud lo permita, retome las rutinas habituales de comidas, escuela y hora de dormir. Informe a los maestros o al personal de cuidado infantil sobre los cambios que podrían afectar el día del niño. Si el niño resultó herido, trabaje con el pediatra para que la atención física y la emocional estén conectadas. [2, 3]
Reparta las tareas y pida ayuda concreta
Es posible que la persona lesionada necesite traslados, descanso o ayuda para bañarse. Quien brinda los cuidados puede necesitar un descanso. Anote las tareas que deben hacerse en los próximos dos días, con una persona y una hora para cada una. Pida a sus amistades una cosa concreta. Puede ser una comida, recoger una receta en la farmacia, llevar a un niño a la escuela o una hora de cuidado infantil. Quienes ayudan son más útiles cuando saben exactamente cuál es su tarea y pueden completarla. [1]
Deje que la persona lesionada mantenga el control en lo que pueda. Podría preguntarle: ‘¿Quieres que yo haga la llamada, o prefieres que me siente contigo mientras la haces?’ Si necesita ayuda para mantenerse a salvo, dígalo con claridad. Si hay una decisión que tomar, déjela en sus manos. [1]
Calme los ánimos antes de que las discusiones tomen el control
La falta de sueño, el dolor, el miedo y las montañas de papeleo pueden hacer que las personas reaccionen con brusquedad. Elija con su familia una palabra de pausa que todos puedan usar cuando una conversación empiece a acalorarse. Cuando alguien la diga, deténganse, tomen un breve descanso por separado y acuerden cuándo retomarla. Luego atiendan un problema a la vez. ‘Necesito ayuda para recoger a los niños mañana’ es más fácil de responder que ‘Nunca me ayudas’. [1]
Un terapeuta familiar puede ayudar cuando las peleas repetidas o el distanciamiento entre ustedes dificultan la recuperación. [1]
Apoyar a alguien nunca significa tolerar amenazas o violencia. Si alguien se siente en peligro, vaya a un lugar seguro y busque ayuda de inmediato. Asegúrese también de que los niños estén a salvo. [1]
Cuando un niño o un adulto necesita apoyo adicional
¿El miedo, el sueño, el comportamiento o la vida escolar de un niño están empeorando o siguen sin volver a la normalidad? Comuníquese con un pediatra, un consejero escolar o un psicólogo infantil. Llame antes si el niño no puede realizar sus actividades básicas o si le preocupa su seguridad. Los adultos deben buscar ayuda cuando la angustia interfiere con el cuidado, el trabajo, las relaciones o el sueño. [2, 3, 4]
Es posible que un familiar esté de duelo por una muerte o una lesión grave. No lo apresure a ver el lado positivo. Permanezca cerca y pregúntele qué necesita esta semana. Cada persona puede necesitar distintos tipos de apoyo en distintos momentos. [1, 4]
Pruebe una reunión familiar de diez minutos
Lista de preguntas de Safety Behind the Wheel Foundation
- ¿Qué necesitan saber todos sobre mañana?
- ¿Qué tarea es demasiado grande para una sola persona? ¿Quién puede encargarse?
- ¿Alguien necesita una conversación privada, un rato de tranquilidad o atención médica?
Que sea breve. El objetivo es que mañana sea más fácil de manejar. No necesitan resolver en una sola reunión todos los sentimientos sobre el choque.
Fuentes y lecturas adicionales
- 1VA: Helping a family member
- 2CDC: Helping children cope
- 3CDC: PTSD in children
- 4NIMH: cómo afrontar eventos traumáticos
- 5NCTSN: Pediatric medical traumatic stress toolkit
Este contenido es educación general para familias en los EE. UU., basada en la terapia familiar y la psicología pediátrica. Si las preocupaciones persisten o empeoran, pida a un profesional pediátrico o de salud mental que evalúe la situación. Cada persona lesionada debe seguir sus propias indicaciones médicas.
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