Cómo cuidar a los niños y a otros pasajeros después de un choque grave
Cómo cuidar la salud y las emociones de los niños, y revisar sus asientos de seguridad, después de un choque
Safety Behind the Wheel Foundationdrivewithcare.org
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Para sobrevivientes y familiasLectura de 9 min
Después de un choque grave, una familia puede enfrentar varios problemas al mismo tiempo. Un niño puede parecer tranquilo en el lugar del choque y presentar síntomas más tarde. Un pasajero puede tener lesiones distintas a las del conductor, con otras instrucciones de seguimiento. También es posible que tenga que reemplazar un asiento de seguridad infantil antes de volver a manejar. Todo esto es más fácil de manejar cuando alguien revisa a cada pasajero, uno a la vez. [1, 2, 3]
Este artículo se basa en la mirada de tres expertos. El profesional de salud pediátrica vigila las lesiones y los cambios con el tiempo. El psicólogo infantil está atento al miedo y a los cambios de comportamiento. El técnico en seguridad de pasajeros infantiles se enfoca en el sistema de retención que debe proteger al niño en el próximo viaje. Ninguna de estas revisiones puede sustituir a las demás.
Revise a cada pasajero, uno por uno
Anote quién iba en el auto, dónde se sentó cada persona y qué sistema de retención usó cada una. Anote quién fue examinado, qué encontró el equipo médico y las instrucciones de seguimiento para cada persona. Guarde los documentos del alta y los síntomas de cada pasajero en archivos separados. Si uno de los padres está herido o demasiado agobiado, otro adulto de confianza puede ayudar a llevar esta lista y a programar las citas.
Es posible que los niños pequeños no tengan palabras para describir un dolor de cabeza, un mareo o la confusión. Un niño que al principio parecía estar bien puede después dormir, comer o jugar de manera diferente. También pueden aparecer cambios en el equilibrio, el estado de ánimo o el desempeño escolar. Las señales de una conmoción cerebral pueden aparecer horas o incluso días después. [1, 2]
Llame al profesional de salud del niño si hay síntomas nuevos o que empeoran. No dé por hecho que cualquier cambio de comportamiento se debe solo al estrés. Además, un niño no tiene que haber perdido el conocimiento para necesitar un examen. [1, 2]
Si la cabeza o el cuerpo de un niño recibieron una sacudida, busque atención de emergencia de inmediato ante un dolor de cabeza que empeora cada vez más. Lo mismo aplica si hay vómitos repetidos, una convulsión, confusión inusual o debilidad. La dificultad para despertarse o tener una pupila más grande que la otra también requieren atención de emergencia. [1]
En un bebé o niño pequeño, el llanto inconsolable es otra señal de peligro. También lo es negarse a tomar el pecho o a comer. Siga cualquier instrucción más específica del equipo que atendió a su hijo. [1]
Cada pasajero adulto necesita su propio seguimiento médico si aparecen síntomas o si estos cambian. Una conductora o pasajera embarazada debe recibir atención médica de inmediato después de un choque, aunque sienta que no está herida. Informe al equipo médico tanto del embarazo como del choque. [3, 4]
Cómo ayudar a un niño a retomar poco a poco su rutina diaria
Pregúntele al profesional de salud pediátrica qué puede hacer el niño en casa, en la escuela, en el recreo y en los deportes. Pida instrucciones por escrito para los maestros y entrenadores. Durante un tiempo, un niño con una conmoción cerebral puede necesitar descansos y menos tiempo frente a la pantalla. También pueden ayudar más tiempo para las tareas o un horario gradual. [5, 6]
La mayoría de los niños con una conmoción cerebral pueden volver a la escuela bastante pronto si reciben apoyo. Sin embargo, otras lesiones y los síntomas del niño pueden cambiar el plan. [5, 6]
No permita que un niño vuelva a hacer deporte el mismo día en que se sospecha una conmoción cerebral. Para volver al deporte se necesita la aprobación de un profesional de salud y un proceso gradual. Si los síntomas empeoran con la actividad normal o después de volver a la escuela, dígaselo al profesional de salud. El personal escolar puede notar cambios en la concentración, el comportamiento o el cansancio que la familia quizá no vea en casa. También pueden informar sobre ellos. [5, 6]
Observe las reacciones emocionales antes de ponerles nombre
Un choque puede dar miedo aun cuando el niño no tenga ninguna lesión visible. Los niños en edad preescolar pueden aferrarse más a sus padres, dormir mal o volver a una conducta de una etapa anterior, como mojar la cama. Los niños en edad escolar pueden preguntar una y otra vez qué pasó, representar el choque en sus juegos o tener dificultad para concentrarse. Los adolescentes pueden parecer irritables, aislarse o negarse a subir a un auto. [7, 8]
Algunas reacciones empiezan más tarde. Pueden ser una respuesta normal ante algo que da miedo. Aun así, necesitan atención si se prolongan o interfieren con la vida diaria. [7, 8]
Dé respuestas breves y honestas, adecuadas a la edad del niño. Podría decir: “El auto chocó. Los adultos y los doctores nos están ayudando. Puedes hacerme preguntas.” Explique lo que sigue, como dónde dormirá el niño y quién lo llevará a la escuela. Mantenga las rutinas conocidas siempre que pueda. [7, 8]
Si el niño quiere, deje que hable, dibuje o juegue sobre lo que pasó. No lo obligue a contarlo con detalle. Trate de no hablar una y otra vez sobre culpas o detalles aterradores donde el niño pueda escucharlo. [7, 8]
Si el niño dice que le da miedo subir al auto otra vez, escúchelo. Reconozca su miedo. Luego explíquele las medidas de seguridad que de verdad pueden tomar, como usar el sistema de retención adecuado y viajar con un conductor de confianza. No le prometa que nunca volverá a ocurrir un choque. [7, 8, 9]
El miedo puede ser intenso, ir en aumento o impedir que el niño haga cosas que necesita hacer. Si es así, hable con el pediatra o con un profesional de salud mental infantil. Un terapeuta capacitado puede ayudar al niño a volver a viajar de forma segura, paso a paso. [7, 8, 9]
Busque ayuda más pronto si su hijo vio a una persona gravemente herida o muerta. Haga lo mismo si el niño está muy angustiado o no puede con sus rutinas normales. Las pesadillas, la evitación, los cambios de ánimo o los problemas escolares pueden durar más de unas cuantas semanas. Si es así, pídale al pediatra que lo remita a un profesional de salud mental con un enfoque informado sobre el trauma. Cuando el apoyo de la familia no basta, existen tratamientos eficaces. [7, 8]
Cómo decidir si el asiento de seguridad infantil puede volver a usarse
La NHTSA (Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras) recomienda reemplazar el asiento de seguridad infantil después de un choque moderado o grave. Después de un choque leve, no siempre es necesario reemplazarlo. Un choque se considera leve solo cuando se cumplen las cinco condiciones siguientes. [10]
- El vehículo pudo retirarse del lugar del choque por sus propios medios.
- La puerta más cercana al asiento de seguridad infantil no sufrió daños.
- Nadie en el vehículo resultó herido.
- No se activó ninguna bolsa de aire.
- El asiento no presenta daños visibles.
Si aunque sea una de estas condiciones no se cumple, no considere el choque como leve. Siga siempre las instrucciones del fabricante del asiento, que pueden indicar que debe reemplazarlo. [10]
La regla entra en juego después de un choque grave. Supongamos que hubo que remolcar el auto, que un pasajero resultó herido o que se activó una bolsa de aire. En ese caso, no se cumplen las cinco condiciones. Consiga un reemplazo adecuado antes de volver a llevar al niño a cualquier lugar. No deje que la prisa por llegar a casa lo lleve a viajar con el niño sin un sistema de retención. [10]
Antes de desechar el asiento viejo, tómeles una foto al asiento y a su etiqueta con el modelo. Conserve el recibo de compra. Pregúntele a la aseguradora cómo maneja el costo de un asiento nuevo. La cobertura depende de la póliza y del reclamo. [10]
Elija el próximo asiento de seguridad infantil o asiento elevador (booster) según la edad y el tamaño actuales del niño. Asegúrese de que sea compatible con su vehículo. Siga el manual del sistema de retención y el manual del vehículo. Un técnico certificado en seguridad de pasajeros infantiles puede revisar cómo está instalado el asiento y enseñarle a usarlo. La NHTSA puede indicarle dónde hacer una revisión del asiento, ya sea en persona en su localidad o de forma virtual. [11, 12]
Un yeso, un aparato ortopédico u otro equipo médico puede impedir que el asiento se ajuste de forma segura. Si eso ocurre, no afloje ni cambie por su cuenta la ruta del arnés. Antes del alta, pregúntele al equipo del hospital cómo transportar al niño de forma segura. Su pediatra puede ayudarle a elegir el sistema de retención adecuado. También puede hacerlo un especialista en el transporte de niños con necesidades especiales. [13]
Si otro adulto manejaba o si un cuidador resultó herido
Si su hijo viajaba con otro adulto, pídale los detalles a esa persona. Pregunte dónde iba sentado el niño, qué sistema de retención se usó, si se activó una bolsa de aire y dónde examinaron al niño. Comparta esa información con el profesional de salud pediátrica. Antes de decidir si volverá a usar el asiento, pídale a ese adulto el modelo y el manual. No le pida al niño que reconstruya el choque para llenar los vacíos en lo que recuerda el adulto.
Si el niño reparte su tiempo entre varios hogares o cuidadores, dé a cada adulto responsable las mismas instrucciones médicas por escrito. Pónganse de acuerdo sobre quién vigilará los síntomas y dará los medicamentos según las indicaciones. Decidan quién se comunicará con la escuela y quién instalará un asiento seguro en cada vehículo. [7, 8]
Cuando uno de los padres está herido, elija a otro adulto que se encargue por un tiempo de los traslados y las citas. Dígale al niño quién lo va a cuidar hoy. Un plan predecible puede hacer que todo parezca menos incierto para un niño asustado. [7, 8]
Qué anotar durante la primera semana
- Haga una lista de todos los pasajeros, dónde se sentó cada uno, su sistema de retención, cada consulta médica y cada fecha de seguimiento.
- Registre cualquier cambio en el dolor, el sueño, la alimentación, el juego, el estado de ánimo y la participación escolar de cada niño.
- Guarde los datos del modelo del asiento de seguridad infantil, las fotos, las instrucciones del fabricante y el recibo del asiento nuevo.
- Dígale a la escuela o a la guardería qué cambios deben vigilar y a quién llamar.
- Elija a un adulto que coordine las citas. Nombre a otra persona que pueda reemplazarlo si ese adulto resulta herido.
Si un niño habla del choque por iniciativa propia, escúchelo. No insista en que dé más detalles. Después, anote sus palabras y la fecha si necesita llevar un registro. Lo que necesita ahora es seguridad, cuidado y un adulto tranquilo que esté pendiente de él.
Cada pasajero necesita una revisión por separado
Recomendación de Safety Behind the Wheel Foundation
Revise a cada persona que iba en el auto de forma individual, no como un nombre más en un solo informe del accidente. Siga observando a los niños por si aparecen cambios físicos o emocionales más adelante. Siga las instrucciones del equipo médico para volver a las actividades normales. Antes del próximo viaje, confirme que cada niño tenga un sistema de retención seguro que siga siendo apto para usarse después del choque.
Fuentes y lecturas adicionales
- 1CDC: señales de conmoción cerebral en niños
- 2Síntomas de conmoción cerebral (CDC)
- 3NHTSA: embarazo y choques
- 4ACOG: evaluación de urgencia durante el embarazo
- 5CDC: recuperación de una conmoción cerebral en niños
- 6CDC: regreso a la escuela
- 7SAMHSA: guía sobre trauma infantil
- 8SAMHSA: trauma infantil
- 9AAP: orientación sobre el TEPT en niños
- 10NHTSA: el asiento de seguridad infantil después de un choque
- 11NHTSA: cómo elegir un asiento de seguridad infantil
- 12NHTSA: revisiones de asientos de seguridad
- 13NHTSA: transporte adaptado
Estas son notas educativas generales para familias en los Estados Unidos. Siga las instrucciones médicas de cada pasajero y busque atención de emergencia ante cualquier señal de peligro. Las instrucciones del asiento y las leyes de su estado sobre sistemas de retención infantil pueden establecer reglas adicionales.
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