Rutina, independencia e identidad después de un choque grave

Formas prácticas de reconstruir la rutina diaria, la independencia y el sentido de identidad

Después de un choque, las acciones cotidianas pueden convertirse en obstáculos. Vestirse puede tomarle más tiempo. Es posible que dependa de otras personas para trasladarse o para que le ayuden con las comidas. Sus tareas habituales pueden quedar fuera de su alcance. Quizás se pregunte quién es usted ahora como madre o padre, como trabajador o como adulto independiente. [1, 2]

Un terapeuta ocupacional empieza por las actividades que le importan a usted. Un profesional especializado en trauma observa lo que el miedo o la pérdida pueden añadir a esas actividades. Juntos, le ayudan a volver poco a poco a la vida diaria. Ese regreso no exige que vuelva a ser la persona de antes en una fecha límite. [1, 2]

Empiece por lo que su día realmente exige

Haga una lista breve de las tareas que no puede dejar de hacer. Piense en levantarse de la cama, lavarse, vestirse y comer. Agregue tomar los medicamentos, ir a las citas médicas, cuidar a otra persona y llegar a un lugar seguro para descansar. Marque cada tarea con una de tres etiquetas: ‘Puedo hacerlo de forma segura’, ‘Necesito una adaptación’ o ‘Necesito ayuda’. Las etiquetas le ayudan a planificar. No miden su valor. [1, 2]

¿Le resulta peligroso bañarse, usar el inodoro, preparar comida o moverse por la casa? Dígaselo a su equipo médico sin demora. Pregunte si tendría sentido recibir terapia ocupacional, equipo para el hogar, un servicio de visitas a domicilio o un arreglo de cuidados diferente. Un trabajador social del hospital puede ayudarle a encontrar el apoyo disponible. [1, 2]

Adapte una tarea antes de dejarla

Un terapeuta ocupacional puede ayudarle a cambiar la forma en que realiza una tarea. Eso podría significar nuevos pasos, otros horarios, otras herramientas o un entorno distinto. Una silla para la ducha o un estante más bajo para los alimentos que usa a menudo pueden permitirle hacer más, de forma segura. También pueden ayudar los recordatorios por escrito o un descanso planificado. No compre ni use ningún equipo que vaya en contra de las limitaciones de su lesión. Pregunte a su equipo de atención qué se ajusta a sus necesidades. [1]

  • Divida una tarea larga en partes. Prepare los ingredientes, descanse y luego cocine con la ayuda de alguien.
  • Mantenga las cosas que más necesita donde pueda alcanzarlas sin agacharse ni levantar peso de formas que sus indicaciones prohíben.
  • Use un solo calendario y un solo lugar para los medicamentos, las citas y las preguntas.
  • Haga la tarea más difícil en un momento del día en que sea seguro. No convierta cada día en una prueba de resistencia.

Lo importante es seguir participando. Quizás haga una tarea de otra manera. Aun así, puede ser quien elige la comida, le lee a un niño o ayuda a definir un plan familiar. [1]

Haga espacio para los cuidados y para lo que le importa

Establezca un ritmo diario sencillo. Incluya la atención médica, la comida y el descanso. Agregue una tarea que tenga que hacerse y una actividad que tenga sentido para usted. Podría ser música, una conversación breve, leer, rezar, un pasatiempo o tiempo al aire libre si está médicamente permitido. Resérvele un espacio incluso cuando el papeleo se acumule. Las actividades que disfruta y valora pueden ayudarle a sobrellevar el trauma. [3]

Elija una meta pequeña que pueda repetir. ‘Caminar hasta el buzón si me lo autorizan’ o ‘Pasar diez minutos ayudando con la tarea escolar’ le da información real. Si sus síntomas se agravan, anote lo que pasó. Luego pregunte al equipo de atención cómo hacer ajustes. Un retroceso es una señal para cambiar el plan. No es un veredicto de que su recuperación se detuvo. [1, 2]

Cuando necesitar ayuda duele

Necesitar ayuda puede despertar vergüenza, enojo o duelo. Puede aceptar que alguien le lleve en auto y seguir tomando las decisiones sobre su cuidado. Diga a quienes le ayudan qué decisiones quiere conservar. Podrían ser cuándo descansar y qué compartir. También podrían ser qué tarea intentar sin ayuda y dónde pedir apoyo. [1, 2, 4]

Si siente que la lesión ha borrado quién es usted, hable con alguien de confianza o con un profesional de la salud. La recuperación abarca sus roles, sus valores y sus relaciones, además del funcionamiento de su cuerpo. [1, 2, 4]

Pida a las personas que le rodean que le ayuden a participar en lugar de hacer cada tarea por usted. Una petición clara podría ser: ‘Por favor, prepara los materiales y luego déjame hacer la parte que puedo.’ Si necesita ayuda para mantenerse a salvo, trabaje con el equipo de atención para encontrar un equilibrio seguro. [1]

A quién contarle cada problema

Hable con un terapeuta ocupacional sobre las tareas diarias, la fatiga, la memoria, el trabajo, la escuela o la disposición de su hogar. Consulte con su médico de lesiones sobre el dolor, las limitaciones de movimiento y los síntomas que cambian. Si la evitación, el miedo o la pérdida de confianza le impiden hacer actividades, dígaselo a un profesional especializado en trauma. Estos problemas pueden superponerse. No necesita identificar una sola causa antes de pedir un plan que integre toda su atención. [1, 2, 3]

Una pregunta para guiar su semana

Recomendación de Safety Behind the Wheel Foundation

Pregúntese: ¿Qué actividad es la más importante para mí? ¿Qué cambio seguro me permitiría hacer una parte de ella? Esas preguntas pueden llevar a un mejor plan que preguntarse: ‘¿Cuándo volveré a la normalidad?’

Fuentes y lecturas adicionales

  1. 1AOTA: What occupational therapy does
  2. 2MedlinePlus: Rehabilitación
  3. 3VA: cómo afrontar las reacciones de estrés
  4. 4Injury recovery and sense of self

Esta guía ofrece educación general para los EE. UU. basada en la terapia ocupacional y la atención del trauma. Adapte sus actividades a los límites que fije su profesional de la salud. Si las tareas básicas le resultan difíciles o peligrosas, pida un plan de rehabilitación hecho a su medida.

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